Todo funcionaba en el momento, pero luego recuperaba todo y más. Vivía frustrada, enfadada, infeliz, todo me molestaba. Todos los días empezaba dietas, siempre en busca de algo nuevo y milagroso, y nada funcionaba, porque el milagro era yo. Sí, sí, el milagro soy yo.
Conocí a Laia. Me ofreció el programa ReConexión y allí fue donde empecé yo a reconectar conmigo misma, allí fue donde me di cuenta de que nutrición no es comer, nutrición es otro mundo, un mundo maravilloso que te hace feliz, en el que descubres cosas que te nutren.
Conocí a mi niña interior, he hecho las paces con ella, para poder caminar juntas de la mano.
Disfruto más de la vida, soy más agradecida, me nutro con el sol, las duchas, los árboles, las flores y un montón de cosas que antes estaban allí, pero yo no las veía. Conecto conmigo, cosa que no había hecho nunca.
Las emociones antes no las sabía gestionar, todo lo pagaba con la comida; en cambio ahora gestiono mis emociones y no lo pago con la comida. Me siento feliz, soy feliz.
Lo volvería a hacer, una y otra y otra vez más, porque gracias al programa yo soy una persona nueva. Aprendí lo que es nutrición."